jueves, 15 de agosto de 2013

La Respiración Diafragmática: una técnica poderosa



El día de hoy voy a comentarles acerca de una técnica poderosa. Y sin embargo muy simple. Me estoy refiriendo a la respiración diafragmática.

Cuando nacemos utilizamos este tipo de respiración. Nuestra respiración es pura, limpia, sana, y nos asegura que se oxigene la sangre en todo el cuerpo. Cuando crecemos, desarrollamos la respiración a través del pecho, este tipo de respiración es más cómodo para el cuerpo (es más fácil realizarla después de niño), sin embargo lo barato sale caro, y es que la respiración pectoral se caracteriza por ser rápida, parcial, y de baja eficiencia. Es el tipo de respiración predilecta después de correr un tramo, o haber pasado por periodos de estrés y de “una subida en la adrenalina”. La consecuencia es que no oxigenamos, nos fatigamos más, y la sangre no se oxigena bien.

La respiración diafragmática está asociada con la salud, la longevidad, la espiritualidad y la calma. Científicos han realizado estudios acerca de este tipo de respiración y confirman que aumenta la expectativa de vida en términos generales, reduce el estrés, y está asociada con una mejor calidad de vida.

Unas 20 respiraciones diafragmáticas antes de comer están asociadas con una alimentación más saludable, ya que por medio de esta respiración damos la señal al cuerpo de que estamos llenos, reduciendo nuestro apetito y haciéndonos comer sólo lo necesario. Si tomamos un vaso de agua después de las respiraciones pero antes de comer este efecto será mayor.

Respirar con el diafragma reduce el estrés de forma inmediata, ya que permite una respiración profunda y prolongada, obliga al cuerpo a respirar con la base de los pulmones, oxigena el cerebro y envía señales que transmiten calma al cuerpo. También nos sirve para pensar mejor las cosas. Reduce nuestro ritmo cardiaco.

La respiración diafragmática se utiliza en la meditación. Los hindúes ubican desde tiempos milenarios uno de los “chakras” en el plexo solar, entre el ombligo y el esternón, donde está la boca del estómago, de acuerdo a ellos señalan que aquí se concentra la energía que se dispersa a todo el cuerpo.

Algunas personas pudieran tener dificultades para utilizar la respiración por medio del diafragma. Y es que tras varios años de respirar diferente pudiera ocasionar complicaciones. A veces necesitamos desaprender nuestro estilo de respiración. En las sesiones que tengo con clientes una de las primeras herramientas o recursos que creamos para tener siempre al alcance es la respiración diafragmática. Se puede aprender, es fácil, y sus efectos son asombrosos.

Para averiguar tu tipo de respiración, pon una mano en tu pecho y otra mano a la altura del estómago. Respira profundamente. Si sientes que se infla tu pecho utilizas la respiración normal y pudiera ser que no respires correctamente… ¡no estás aprovechando el oxígeno como deberías! Si se infla tu estómago ¡felicidades! Conoces la respiración diafragmática.

Para respirar con ayuda del diafragma: necesitas hacer el ejercicio de “inflar el estómago”. Si puedes simular inflar el estómago puedes respirar de ésta manera. Si no puedes hacerlo tal vez necesites una intervención, pues es menos común. A veces hay que liberarse de ciertas creencias para respirar de este modo. Puedo ayudarte.

La respiración diafragmática ayuda también a combatir la mala postura, pues para ejecutarla perfectamente requerimos estar erguidos en nuestra espalda, ya sea de pie o sentados. Muchas personas trabajan o andan con la espalda encorvada, inconscientemente limitando su respiración, oxigenándose menos, y entrando en un círculo de malestares como dolores, estrés, dolores de cabeza y otros malestares.

Prueba realizar 30 respiraciones profundas en la mañana al despertar, sentado en la orilla de la cama, y 30 respiraciones antes de dormir durante 1 semana mínimo… notarás una gran diferencia. ¡Te dejo que lo averigües!

¡Adelante!

sábado, 13 de julio de 2013

El diálogo interno puede cambiarlo todo


¡Hola! Ya hace unos días que no escribía por aquí, ¡he tenido mucho trabajo! Cosas muy interesantes vienen y no puedo estar al 100% en un solo proyecto.

Hoy quiero escribir un poco acerca del diálogo interno. Y es que las palabras que utilizamos diariamente definen nuestra realidad. Las cosas que nos suceden están allí. Pero la manera en que las percibimos, y cómo las interpretamos, es lo que define nuestra realidad. El mismo evento puede sucederle a dos personas distintas, y el resultado de la lectura de la realidad, consecuencia del evento bueno o malo, ser completamente diferente.

George Berkeley, filósofo del siglo XVIII llevó este postulado al extremo, al punto de señalar que "ser es ser percibido o percibir"; una persona que existe, al margen de todo siempre, adaptativo en demasía, siempre guiado por la corriente, que no sobresale entre la multitud, prácticamente es una persona que no existe pues no forma parte de la realidad de nadie. Mucho menos puede producir un gran cambio en el mundo.

Como mexicano que soy puedo entender que particularmente los latinos generalmente tendemos a ser personas muy emotivas y viscerales, el lenguaje que solemos utilizar está cargado siempre de emoción, impaciencia, agresión, tristeza, etc. Lo que muchos no saben es que dichas palabras moldean nuestra realidad y crean parámetros dentro de nuestro campo de realidad que la guían por un determinado camino. El ser humano tiene un "principio de la congruencia" y es que a nivel inconsciente las personas actúan siguiendo una inercia comandada por la manera en que se expresan y hablan de pensamientos, ideas o acciones.

Como niños pequeños que no deben escuchar palabras altisonantes o ideas negativas porque les afectan, así nosotros mismos somos responsables del daño que nos hacemos con nuestro propio diálogo. Si existen personas que no cuidan el diálogo externo, pelean y hieren verbalmente a otros con sus palabras, ¿qué podemos esperar del diálogo que tenemos entre nosotros mismos, un diálogo "privado", "invisible" del cual nadie llegará a molestar o cuestionar porque no conocen su contenido?

Los seres humanos pensamos en palabras la mayoría del tiempo. Algunas pocas veces en imágenes. La neurociencia nos explica: tenemos una "voz interna" que siempre suena a nosotros mismos. Ésta es la voz interna que nos acerca a la realidad o la distorsiona. Un ejemplo puede ser el pensamiento consecuente a un fracaso o error en algo. Una persona puede pensar: "soy un estúpido, no lo vuelvo a hacer", y otro puede pensar "me siento mal por lo que pasó, pero voy a aprender para que no vuelva a suceder". Un diálogo es generativo y el otro genera un juicio negativo que puede obstaculizar o frenar a la persona de actuar de un modo similar en lo consecutivo.

De ahí a que sostengo que no es coveniente expresarse con maldiciones o malas palabras en las conversaciones formales o casuales  (otra cosa para las conversaciones informales, donde llegan a funcionar incluso como válvula de escape). Las palabras altisonantes tienen un rastro de agresión y "fuerza falsa": muchos líderes las utilizan, también en las empresas se les escucha bastante. Los padres de familia las utilizan para regañar a los hijos. Dice la frase popular "las palabras se las lleva el viento", pero un diálogo interno nocivo altera realidades. Una persona puede ser afectada por un diálogo interno en dos sentidos:

  • Exterior: alguien puede ser insultado, o etiquetado con un juicio. Si el afectado es débil de autoestima y carácter puede convertir un diálogo ajeno en propio: "mi novia me dice que no sirvo para nada, seguramente es verdad". Son personas susceptibles a lo que dicen los demás.
  • Interior: puede que nosotros mismos generemos juicios fundados en cosas que nos suceden. 
Supe de un caso de una mujer adulta joven que nunca había tenido pareja en su vida. Ella llegó al consultorio de un colega. Tras varias sesiones de trabajo, se llegó al origen del problema: un buen día, cuando era adolescente, la joven despertó con la idea de que quería tener pareja. Dos veces expresó sus sentimientos a compañeros de su preparatoria, y las dos veces fue rechazada. Quince años después llega al consultorio, ¡imagínate el tremendo bloqueo mental!  Lo sorprendente es que todos esos años estuvo dejando pasar oportunidades de hombres que se le acercaban con intenciones románticas: ella estaba atada a un diálogo interno de rechazo.


Es responsabilidad de nosotros cuidar nuestro diálogo interno, analizarlo y ser autoconscientes si está limitando nuestro potencial. Ampliar nuestro vocabulario a veces ayuda a expresar mejor lo que sentimos. En ocasiones la distorsión de la realidad viene producto de un léxico o vocabulario reducido de palabras. Enriquecer el lenguaje en ese sentido puede ser productivo y desarrollador. Ser conscientes del contenido que nos damos a nosotros mismos, cuidar nuestro diálogo, así como el "panel de control" del diálogo interior y nuestras emociones que surgen antes o después del mismo, es clave de nuestro desarrollo y libertad mental.

¡Sigamos adelante!

viernes, 5 de julio de 2013

Conociendo tus límites


Una de las fallas más grandes que puede tener un proceso de liberación mental es plantear a la persona que ayudamos, la premisa: "tu potencial no conoce límites, tu puedes lograr absolutamente lo que sea". Si bien trabajar en torno a esa afirmación puede ser motivador y hasta liberador en el corto plazo, en el largo plazo puede llevarnos a un camino lleno de desaliento y frustración. 

Un verdadero proceso de liberación incluye el conocer tus límites, aprovechar tus fortalezas al máximo, y buscar siempre los elementos necesarios para empujar las fronteras de tus límites lo más lejos que puedas. El esquema SMART, planteado por Paul J. Meyer en su libro "¿Qué harías si supieras que no puedes fallar?" menciona que las metas deben ser:

ESpecíficas
  Medibles
  Alcanzables
  Relevantes
  Tiempo (medibles en plazos de tiempo)

Poner límites y plazos a tus sueños los transforma en metas alcanzables, que pueden llevarte a alcanzar la gloria personal, ¡la liberación mental!

Para conocer tus límites necesitas una buena dosis de autoconocimiento, y para alcanzar ese autoconocimiento no tienes otra opción que poner a prueba tus capacidades y llevarlas hasta el punto máximo. El peor límite que puedes ponerte es el autoimpuesto, que no está comprobado en vivo, pero que tú solito te planteas que no podrás lograrlo sin siquiera intentarlo. Evítalo a toda costa. Por otra parte, tus fortalezas serán tu arma principal para salir adelante en la realización de tus metas (sueños en movimiento), sin duda debes utilizarlas como palanca para empujar tus áreas de oportunidad o de mejora.

Para conocer y por lo tanto marcar tus límites para comenzar a trabajar en superarlos no hay camino fácil: debes asumir los riesgos que conocer tus límites conlleva, y una vez alcanzados, aceptar libremente que aunque somos humanos y somos increíbles, somos seres físicos con una determinada capacidad y un determinado límite, que podemos elevar hasta un determinado punto. El camino a la liberación mental implica conocer y aceptar nuestros límites y nuestro marco de acción para con ellos, con humildad y en paz.

Una persona de libre mente podrá conocer sus límites, pero también ser lo suficientemente atrevido a retarse continuamente y mejorar su marca personal, una capacidad que no se utiliza se atrofia, y el conocimiento que no se usa se olvida; por lo tanto retarnos a nosotros mismos para mantener los límites en el mismo lugar o más allá, y no ceder terreno y reducir nuestro margen de acción, esto es: límites que no se enfrentan con el tiempo aumentan de tamaño y reducen nuestro espacio, se vuelven más complejos. Si hablar en público te aterroriza y no haces nada por solucionarlo, porque tu profesión o tu empleo no lo requieren aún (p ej: eres analista y tu trabajo es casi en solitario), eventualmente tendrás que hablar ante una audiencia y te sentirás aún más amenazado. Si hacer ejercicio no es lo tuyo, mejor empezar a hacer ejercicio poco a poco que años después, cuando tengas una condición o salud más deteriorada consecuencia de no hacer ejercicio. ¿Capisci?

Conoce tus límites, establece tus metas, aprovecha tus fortalezas. Arma tu estrategia y supera tu propia marca. Y no olvides celebrar tus logros. Habrás alcanzado la libertad mental, la libertad del alma.

 ¡A seguir avanzando!


viernes, 28 de junio de 2013

Superando tu récord personal


Un vicio que considero tiene la sociedad moderna es que con frecuencia entre gente altamente competitiva las personas tienden a compararse en casi todo. Si bien es bueno tener líderes o ejemplos que nos inspiren, compararnos demasiado entre nosotros puede traer frustraciones, pues cada persona es diferente y las habilidades y talentos son distintos. Más bien lo interesante aquí sería encontrar cuáles son nuestros talentos naturales y explotarlos al máximo, a la par que desarrollamos nuestras áreas de oportunidad.

Con frecuencia veo gente que se compara también en el plano personal. De pronto seguimos a la sociedad, y entonces nos encontramos con parejas que se casan con prisa porque "era la persona que estaba a la mano y todos mis amigos ya se están casando", o que se endeudan pagando un lujoso coche para aparentar una riqueza que no pueden tener. Ejemplos sobran.

Lejos de competir contra otros, lo cual puede ser sano si te lleva al desarrollo libre de envidias, aquél rival contra el que deberías competir en todo momento eres tú mismo(a) quien debe romper su propio récord. Y es que con frecuencia observamos más el andar ajeno que el propio, y es donde se pueden cometer errores importantes.

Algo que encuentro mucho, sobre todo en personas de mi generación es la falta de dirección en la vida. Quieren aspirar a todo, en muy poco tiempo, y se cansan enseguida si el resultado tarda. Como empleado en Recursos Humanos me toca ver mucha gente que cambia de trabajo constantemente, gente que cambia de hogar erráticamente, y que toma muchas decisiones precipitadas. Creo que las comodidades que la tecnología y la vida moderna nos ofrece nos ha vuelto muy adeptos a la recompensa inmediata y poco tolerantes a la frustración cuando descubren que el resultado muchas veces viene como consecuencia de la constancia y esfuerzo en un plazo prolongado.

Entonces me encuentro con potenciales clientes que batallan buscando pareja porque quieren divertirse sexualmente sin compromisos pero que a la vez quieren encontrar al amor de sus vidas para sentar cabeza, personas que quieren bajar de peso haciendo ejercicio pero que no dejan de comer, y gente que quiere formar un patrimonio pero cada fin de semana se van a gastar el dinero que se ganan en puras vanidades que no agregan ningún valor. Ya decía Platón: "la pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos", y es que a veces más que ambiciones tenemos deseos, placeres inmediatos que queremos satisfacer, y que por llegar primero se interponen en el camino a la gloria o la trascendencia.

Para destacar de entre el mar de indecisos que hay al día de hoy, requieres ser distinto, y enfocarte en aquello que quieres, tomar la carretera recta y no la sinuosa, encontrar una dirección en la que quieres ir, divertirte descubriendo en el camino y sobre todo aprender ordenadamente sin divagar demasiado.

Date cuenta:
  • Una persona con un propósito y una pasión es una persona que va bien encaminada al éxito
  • Una persona que va a ser exitosa normalmente ya tiene un plan a seguir y se apega a él con suficiente solidez como para avanzar lejos, pero a su vez con la suficiente flexibilidad como para sortear obstáculos si se presentan
  • Quién tiene una pasión se conoce muy bien a sí mismo y sabe cuáles son sus fortalezas a la perfección para seguir adelante
  • Una persona con dirección es una persona que llega más rápido a sus metas
  • Una persona convencida de lo que desea no actúa por inercia, ni por lo que hace el colectivo, sino por lo que realmente llama su interés
  • Una persona que sabe lo que quiere en su vida no se va a rendir al primer topiezo, sino que aprenderá de sus errores para seguir avanzando
  • Quien es constante superará su marca constantemente, ¿hasta dónde quieres llegar?
Haz reflexión, platica internamente contigo mismo(a) y descubre tus cualidades sin devaluarlas. Quizá eres buen orador, quizá eres buena trabajando con números. Quizá eres criticón, tu eliges si te quedas con tu hábito nocivo, o lo utilizas en tu favor, por ejemplo: en un talento para encontrar áreas de oportunidad.  ¿Ves cómo funciona el enfoque positivo?

Orienta tus cualidades en tu pasión y tendrás una fórmula potencializadora generadora de éxito. ¿Qué estás esperando?

¡Sigamos adelante! 

lunes, 24 de junio de 2013

Evita a las personas tóxicas


Cuando de pronto tendemos a salir de la zona de confort y frecuentamos otros lugares: fiestas, reuniones, quizá alguna actividad que te guste, como clases de pintura artística, o el gimnasio, por decir algunos ejemplos, es cuando más tenemos oportunidad de conocer otras personas, otros círculos, más allá de la escuela, la oficina o la familia, en estos últimos circulos nos movemos años y ahí podemos quedarnos siempre, viendo a la misma gente.

De pronto descubrimos que el mundo es muy vasto y encontramos todo tipo de personas, si te comportas de manera natural seguramente encontrarás gente con gustos y aficiones similares; de repente y puedes encontrar a una pareja potencial, o una amistad íntima interesante, y comienzas a convivir con esta persona. Todo va genial: hay química, hay afinidad, pasa un tiempo, generas confianza y de pronto ¡PAF! Descubrimos que es una persona espinada o tóxica.

El término "persona tóxica" hace referencia a esa gente que frena tu desarrollo, o reduce tus libertades, o fomenta el pesimismo, o incentiva el odio, o boicotea tus sueños, ¡o todas juntas!. Éstas personas, con o sin intención consciente, truncan tu camino a la libertad emocional. Hay un libro que recomiendo mucho de Bernardo Stamateas, Teólogo, Psicólogo y Terapeuta, "Gente tóxica" hace alusión a varios tipos de personas que pueden afectar nuestra vida y básicamente los agrupa en:

  • Los mete culpas. Estas personas continuamente echan la culpa a otras personas cuando con frecuencia ellos son productores de sus propias desgracias. Hacen sentir mal a otras personas.
  • El envidioso. Esta persona cela los logros de otros y busca sabotearlos con malas intenciones, chismes, etc.
  • El descalificador. Se la pasa degradando los logros de los demás a los ojos de la gente, está empeñado en opacar la imagen de lo que ante otros es o parece bueno sólo para su satisfacción propia.
  • El agresivo verbal. Aquel que se la pasa maldiciendo, gritando, hablando mal, insultando, tiene poco tacto, es vulgar, humilla a otros.
  • El falso. Aquel amigo que parece encajar contigo en todo sólo por conveniencia o para guardar las apariencias. Esta persona aparece cuando te va bien y cuando te va mal... simplemente no existen para ti.
  • El psicópata. Éstas personas sólo hacen lo que quieren y nada más, con frecuencia llegan a posiciones de poder y autoridad pues carecen de escrúpulos y les permite escalar peldaños rápidamente, por la vía deshonesta.
  • El mediocre. Una persona que ha perdido pasión por la vida, es banal y sin sentido, con frecuencia sólo busca el placer inmediato a través del alcohol, la comida, el sexo, etc.
  • El chismoso. Aquella persona que desperdicia tiempo valioso en estar fisgoneando a otros y estar creando rumores.
  • El jefe autoritario. Aquel jefe que no desarrolla a sus empleados, sino que infunde temor. El sistema poco a poco presiona con ir desapareciendo ésta figura tan frecuente y dañina para el crecimiento de los negocios o empresas.
  • El neurótico. Ésta persona es pesimista y a todo le halla lo malo. En un fin de semana no quiere salir porque de noche es peligroso, no quiere meterse a la alberca porque se puede ahogar, no quiere ir a un día de campo porque puede encontrarse una serpiente, o un oso, no se involucra con la gente porque teme que lo lastimen. Vive en constante cuidado y temor, en el trabajo busca la perfección absoluta, con frecuencia haciéndole lento en su ejecución.
  • El manipulador. Entiende perfectamente a sus víctimas y actúa de forma tal que actúan a favor de él o ella en detrimento de otros
  • El quejoso. Reacciona y no acciona. Tiene quejas de todos: de la pareja, de los papás, del jefe, del hermano, del sistema, de la sociedad, del clima, del mercado financiero. El mundo debe girar en torno a él y funcionar mecánicamente perfecto para él. Se comportan de manera infantil.
Los hombres con frecuencia somos más propensos a caer en manos de personas tóxicas (las mujeres son más intuitivas y detectan a estas personas más fácilmente, los hombres a veces somos medio lentos para esto), sobre todo en el ámbito de pareja, una de las compañías en nuestra vida que puede resultar más potenciadora o dañina que ninguna otra, pues con frecuencia es la persona con la que pasamos más tiempo o compartimos más experiencias. 

El hombre muchas veces se siente en el instinto natural de "proteger", o "salvar" a una mujer de una vida llena de tristezas y desánimos, como si de un príncipe azul se tratase, sólo para darse cuenta que su relación demanda mucha energía, con frecuencia conduciendo a una relación de poco disfrute y de mucho sufrimiento. He visto personas con un gran potencial que terminan siendo limitadas por una persona tóxica, a veces de forma permanente pues terminan casándose con ellas. Éstas personas que juegan el papel de "salvadoras" a menudo anteponen sus intereses ante los de la otra persona de forma desinteresada, perdiéndose en el proceso. Son gente de mucho compromiso, con poco carácter, y con frecuencia con creencias limitantes que se viven desde su familia nuclear. 

En alguna ocasión así pregunté a una chica que recien casada ya tenía problemas con su esposo y me contestó, "la vida es injusta, nunca podemos tener lo que queremos, así es esto, te tienes que resignar, ¿por qué no maduras tú, Pedro? debes hacerte a la idea que amar es sufrir..." ¡pero qué terrible forma de vida! pensé yo. Resulta que ella, desde pequeña, vivió en una familia de clase media frustrada, siempre envidiando a otros, quejándose de todo y sufriendo de pasada, sus papás le formaron una "defensa" que era la resignación... sólo así podía seguir adelante, por lo tanto veía su vida tóxica de forma natural.

Con frecuencia nos cuesta aceptar que una persona es tóxica y afecta nuestras vidas, sobre todo si se trata de alguien con quien tenemos apegos o que estimamos. Pero es cuando debemos entender que la relación entre dos personas (ya sea amistad o una relación de pareja), debe ser un ganar-ganar donde dos personas siguen por el mismo camino en pro de un ideal o un bien común que los hace llegar más lejos que si lo hicieran solos. Las relaciones humanas provechosas se dan colectivamente en colaboración bilateral, nunca de un solo lado.

Cuando descubrimos que una persona es tóxica tenemos que renunciar a ella. Es momento de alejarse y ser indiferentes. Tristemente existen muchas personas tóxicas que no cambian, y no podemos hacer nada para que mejoren. Y alejarse muchas veces no es fácil.

Pueden darse casos de personas tóxicas en nuestra familia, o en la pareja, que son inevitables dejar de lado. A veces son los años y las heridas que causa a veces la vida los que poco a poco "intoxican" a la persona. En ese caso podemos tratar lo más que podamos de convencerlos que necesitan ayuda profesional; las bondades de la Psicología aquí puede ayudar exitosamente a  personas tóxicas a cambiar de enfoque o sanar correctamente de viejos traumas. También pudiera ser que descubras de pronto que tú tienes una personalidad tóxica, y la gente tiende a evitarte. Si de pronto te encuentras solo o sola, y no te explicas qué es lo que está pasando, quizá sea momento de que reflexiones sobre tus comportamientos. Si crees sentirte identificado con alguno de los tipos de persona tóxica, lo más seguro es que estés acertando. La buena noticia es que una persona tóxica puede cambiar. Busca ayuda. En próximos post iré publicando técnicas que seguro ayudarán a todos.

Debemos buscar siempre las personas positivas y llenas de energía, ¡que también abundan más de lo que crees! La energía es contagiosa y nuestra calidad de vida se puede ver muy mejorada en compañía de estas personas dotadas de luz vital que nos llena y nos encamina hacia la Libertad mental.

Evita la gente tóxica, rodéate de gente luminosa que realmente te quiere. Tu espíritu lo agradecerá, y te verás multiplicado en dicha y felicidad... ¡ya verás!

¡Arriba y adelante!

miércoles, 19 de junio de 2013

El panel de control de las emociones


El tema de la emocionalidad es un tema espinoso y de gran debate científico. Hay una enorme cantidad de estudiosos de diferentes ramos que se han dedicado a analizar el tema de las emociones, pues no cabe duda que éstas mismas tienen un gran poder sobre nosotros. 

Ya he escrito acerca del autocontrol en este blog. La realidad es que tener dominio de nosotros mismos es algo que cuesta muchísimo pero que definitivamente vale la pena lograr. El mismo pensamiento racional, manejado con diferentes emociones da lugar a conclusiones completamente diferentes.

Desde mediados del siglo XIX han habido muchas teorías de las emociones, como la de James Lange o de Cannon-Bard, dichas teorías discrepaban unas de otras porque mientras algunos señalaban  que las emociones precedían al pensamiento racional o la cognición, otros establecen que primero viene un pensamiento, aunque fugaz, que produce la emoción al evaluarla si nos produce bienestar o no. La realidad es que es fecha que ninguna teoría está plenamente comprobada y los científicos no se ponen de acuerdo.

¡Ya quisiéramos tener un panel de control, como el de una aeronave por ejemplo, para manejar nuestras emociones! Creo que sería inclusive más sencillo. Si bien no podemos controlar totalmente las emociones (por ejemplo, no puedes bloquear totalmente las emociones que puede generar en ti una muy mala noticia), autores como Rafael Echeverría sostienen que dentro de la emocionalidad hay un espacio para la modulación o nivelación de las mismas. Yo estoy totalmente de acuerdo.

Considero que la emoción existe en tres niveles:

  1. Primer nivel: tenemos una emoción de determinada intensidad, sobre la que somos conscientes y podemos manejar a nuestra voluntad si lo deseamos.
  2. Segundo nivel: tenemos una emoción sobre la que somos conscientes pero que no podemos manejar, apagar o anular a nuestra voluntad (por ejemplo una pareja que termina su relación puede saber que está triste pero no por eso inmediatamente deja de estarlo).
  3. Tercer nivel: tenemos una emoción tan fuerte que no somos capaces ni de darnos cuenta de que tenemos una emotividad (por ejemplo el típico enfurecido que hace tantas rabietas que golpea la pared con un puñetazo, por lo general lastimándose en el proceso). No necesariamente es de duración breve. Un ejemplo puede ser una tristeza muy prolongada (depresión). Muchas personas no saben que están deprimidas. 
Los primeros niveles serían aceptables, pero es el tercer nivel del que debemos cuidarnos, es donde pueden venir las acciones viscerales de las cuales luego nos arrepentimos: el insultar a un ser querido, el hacer daño a una propiedad, el tomar una decisión mal planeada, o simplemente empezar una pelea a golpes, puede surgir a raíz de una “emoción de tercer nivel”. El estrés, si no somos conscientes de él, también puede llegar a hacernos mucho daño inclusive a un nivel físico, afectando nuestra vida diaria.

¿Te gustaría tener mejor manejo de tus emociones? “Sii…” ¡No se oye! “¡¡¡Síiiiiiiiiiiii!!!”. 

Pues déjame decirte que controlarlas puede ser sencillo pero dependiendo de tu energía personal puede ser fácil que te controles, o puede resultar en un tremendo reto.

Hay un ejercicio que me gusta mucho hacer cuando me toca estar afectado por una emoción que no quiero tener, le llamo las cuatro preguntas mágicas:

  1. ¿Cómo me siento?
  2. ¿Qué situación es la que me está causando esta emoción?
  3. ¿Está en mis manos cambiar esta situación que me afecta?
  4. ¿Ayuda a cambiar la situación el sentirme así?
Éstas cuatro preguntas recomiendo mucho que las anotes en una pequeña tarjeta (como del tamaño de una tarjeta de presentación), o que las imprimas y pegues en tu lugar de trabajo, etc. Realmente hacen maravillas porque ayudan mucho a identificar tus emociones y tratar de tomar en tus manos la propia emocionalidad y manipularla mejor. No te digo que van a desaparecer emociones al instante, pero si las hace conscientes y por lo tanto de menor duración. Muchas personas al hacerse la segunda pregunta muchas veces se dan cuenta que a veces están afectadas por nada, o afectadas por muy poco; a veces no nos damos cuenta que andamos enfadados sólo porque alguien nos hizo una mala cara en la calle, o porque había mucho tráfico camino al trabajo, o por el ciclo hormonal en el caso de las mujeres (tengo testimonios que dicen que a veces puede ser terrible).

Hacer consciente la emoción nos da espacio para hacer trazos en nuestra emocionalidad y ser más fríos en nuestro actuar. Nos ayuda a tomar mejores decisiones y a sentirnos mejor. Por lo pronto la herramienta que te dejo el día de hoy es muy poderosa y puede convertirse en excelente aliada en las artes del control emocional.

El mejor método para controlar las emociones es la meditación, digamos que meditar hace que con el tiempo amplíes tu rango de acción sobre tus emociones y tu fuerza mental y espiritual, tal como hacer pesas incrementa tu nivel de fuerza física. Pero requiere entrenamiento. Ya lo veremos de a poco más adelante. Vamos avanzando paso a paso a nuestra auténtica libertad mental… ¡a andar Libre-mente!

¡Adelante y a seguir progresando!