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miércoles, 12 de febrero de 2014

Manejando el filtro verbal




El día de hoy tocaré un tema un poco complicado para muchas personas, el filtro verbal, o filtro social. Puede ser complicado para las personas de naturaleza introvertida sobre todo. Cuando toman las riendas de su vida y saben que ser callado o reservado no es algo de todo el tiempo, y que deciden ser dinámicos y alternar un poco, jugar con el misterio, comunicarse. Dicen un dicho popular que "el que no enseña no vende" y en el caso de las relaciones interpersonales el que se queda callado poco da a conocer. Nos inclinamos por acercarnos más a las personas que hablan más, simplemente porque su influencia es mayor al expresarse de manera abierta.

Todo va muy bien hasta que sin querer herimos suceptibilidades, somos ofensivos sin intención, quizá un chiste negro fuera de contexto, quizá nos expresamos con las palabras inadecuadas, incluso con las palabras adecuadas una persona puede interpretarlo de la forma incorrecta, "sentirse" como decimos en México cuando una persona queda afectada emocionalmente por un comentario.

Y es cuando los introvertidos, cuando querían dar un paso adelante terminan dando 3 pasos atrás. ¡O quizá más lejos!

Nadie es inmune a este tipo de errores, que pueden darse en cualquier nivel: personal, laboral, incluso en el mundo del espectáculo podemos ver los errores que cometen las celebridades en sus declaraciones, o las redes sociales, como Twitter.

La realidad es que cualquier comentario que hagas puede ser utilizado en tu contra si es interpretado de manera inadecuada. Debemos hacernos a la idea. Sin embargo es posible reducirlo al mínimo. Cómo la mayoría de nosotros no somos celebridades -¡ojalá un día de estos algún lector me pruebe lo contrario!- haré los comentarios desde la óptica y conocimiento de una persona "normal" como la mayoría de nosotros. Elaboré un pequeño esquema, puede parecer muy lógico pero no siempre lo es:




La idea es que procures antes de decir algo siempre tener el pensamiento automático en el que calcules si tu comentario tendrá un efecto positivo o cuando menos neutral en tu audiencia (salvo que busques incomodar, o crear polémica, que no es el tema de este post). Caso contrario lo mejor será guardarte el comentario, pues puede ser coctel explosivo. Esto sucede mucho cuando se trata de un debate o una plática de comparación de criterios, sobre todo cuando son sobre temas personales, como la manera de actuar de alguien, o su manera de vestir, o su postura política, temas sobran.

Parece simple, pero estoy seguro que más de una vez has hecho un comentario inadecuado, es normal para aprender... ¡el problema es que a veces como humanos somos tercos y no aprendemos como quisiéramos! Y obviamente buscamos equivocarnos lo menos posible. Más de una relación, de amistad, de noviazgo, o de negocios, se ha roto por un fallo en el "filtro verbal".

Aprender a programar tu mente a filtrar comentarios puede costar trabajo al principio, pero con el tiempo puedes aprender a hacerlo en automático, comienza haciéndote esa pregunta interiormente: ¿mi comentario tendrá un buen efecto en mi audiencia?

Aquí van algunos consejos que considero bastante útiles:


  • Empieza tus argumentos con "Yo pienso" o "Yo opino". Evita los absolutos. El decir lo que tu piensas u opinas automáticamente da pie a que la otra persona piense diferente, eso nos enriquece como sociedad. Si das un absoluto como "Monterrey es la mejor ciudad de todas" o "los viajes improvisados son mejor que cualquier cosa" provocarás que cualquier persona con un juicio diferente te ataque la vena yugular. Procura siempre decir "yo pienso", "yo creo", "yo opino" en tus oraciones, de esta forma pareces más educado y das a entender que procuras respuestas educadas por igual.
  • El ser gracioso no implica ser ofensivo. Aquí les va una experiencia propia que no temo en compartir - en preparatoria yo bromeaba diciendo "retrasado" a la gente (en lugar de "tonta" o "tonto"), y lo hacía sin intención de ofender -era un adolescente-, pero lo hacía sin cuidado (al menos en México es un calificativo algo fuerte). Hasta que un día conocí a una compañera que me gustaba, y en la primera salida juntos, estábamos bromeando mucho y le hice ese calificativo. Se puso muy seria y luego comenzó a llorar. Cuando pregunté que pasaba me comentó que ella tenía un hermanito diagnosticado con retraso mental. Pasé la vergüenza de mi vida y aunque luego seguimos hablando nunca volvimos a salir. El mensaje de esa experiencia que te comparto es que debes ser creativo con tus bromas y evitar ser ofensivo, incluso el "humor negro" es bueno en dosis pequeñas y requieres cierto tacto para saber cuando sí y cuando no usarlo.
  • Ten mucho cuidado con los juicios de identidad. Un juicio de identidad es una opinión sobre cómo es alguien. "Tú eres muy inteligente" o "tú eres muy bella", o "tu eres un baboso" son ejemplos de juicios de identidad. Comentarios como "tu eres" o "pareces esto" atentan contra el sentido de identidad del otro (ej: "yo no soy baboso, ¿porqué éste viene a decírmelo?"). Si vas a comentar algo sobre otro que sea positivo (a menos que quieras afectar a alguien, que no es tema aquí). Puedes usarlos en el caso de los elogios, pero con reserva. Si una persona es muy insegura de sí misma o cometió un error y tu le dices "eres muy inteligente" puede percibirlo como un sarcasmo. Procura mejor centrarte en el hecho y no en la identidad de la persona (p. ej: "me parece que lo que te pasó fue difícil pero tu reacción fue muy inteligente a pesar que no salió como pensabas"). Allí no estás juzgando a la persona, sino que das tu opinión de una situación aislada a la par que elogias sutilmente. 
  • Sé diplomático y no falso. Si tu amigo(a) tiene un perro que te parece molesto y feo, no des un comentario absolutamente contrario a tu opinión (p. ej: gritando "¡me parece un perro fabuloso!" mientras das una sonrisa forzada). Estoy de acuerdo en que a veces no queremos herir sentimientos de otros, pero a menos que seamos actores o actrices nos pueden desenmascarar y quedar de falsos, lo que puede ser peor. En el ejemplo del perro puedes dar una opinión modesta (por ejemplo: "me parece un perro simpático, ¿desde cuando lo tienes?"). El hacer una pregunta o girar un poco el tema distrae y te quita presión cuando te cuesta ser diplomático. No siempre hay que serlo, no es lo mismo un amigo cercano, que un contacto de negocios o tu líder de proyecto en tu trabajo. A tu amigo si le puedes decir tu opinión (tal vez). Evalúa tu audiencia constantemente.
  • Evita el chisme. El chisme a veces se vuelve un hábito muy difícil de remover, pues es un tipo de charla muy sencilla, que no requiere de mucho esfuerzo y produce placer a niveles cerebrales de acuerdo a ciertos estudios. Hablar a espaldas de otros puede llegar a ser muy divertido pero recuerda que los chismes siempre pueden dar la vuelta y llegar a las manos de la persona afectada en forma de rumores, y lo malo de los rumores es que llegan muchas veces exagerados o hasta alterados en forma negativa. Las personas que más evitan problemas saben evitar los chismes.
  • Por último, mantén la calma. Muchas veces nosotros seremos los ofendidos por otras personas, con o sin intención. O se puede acalorar un debate de opiniones, que debes defender si no quieres que siempre te pasen por encima. En estos momentos somos vulnerables a ofender o decir "verdades crudas". Es donde debes aprender a elevar tu control emocional. De acuerdo a la neurociencia, cuando nos enfadamos se estimula la región del cerebro relacionada con la honestidad, es por eso que enojados nos volvemos "brutalmente honestos". Evita tener que andar pidiendo disculpas después. Practica ejercicios como la respiración diafragmática con cierta regularidad -ya hablo de ella en un post anterior- puede ser de gran ayuda.

¡Uf! Parece un tema bastante complicado, y pareciera ser que manejar filtro verbal requiere de un enorme gasto de voluntad y energía mental. Lo es. Pero también lo son los conflictos, el andar dando disculpas, y los malviajes que puede acarrearte el manejar un filtro verbal débil. Si no estás aplicando tu filtro verbal, o éste anda mal calibrado, es posible que estés alejando personas de tu vida o que te estés perdiendo de gente que vale la pena. En otro post ya hablé sobre evitar las personas tóxicas, evita ser una de ellas y verás como tu vida se ve multiplicada en bienestar y felicidad personal. Ajustar tu filtro verbal se vuelve entonces un hábito saludable que te encamina hacia la Libertad Mental.



¡Hasta la próxima!

miércoles, 19 de junio de 2013

El panel de control de las emociones


El tema de la emocionalidad es un tema espinoso y de gran debate científico. Hay una enorme cantidad de estudiosos de diferentes ramos que se han dedicado a analizar el tema de las emociones, pues no cabe duda que éstas mismas tienen un gran poder sobre nosotros. 

Ya he escrito acerca del autocontrol en este blog. La realidad es que tener dominio de nosotros mismos es algo que cuesta muchísimo pero que definitivamente vale la pena lograr. El mismo pensamiento racional, manejado con diferentes emociones da lugar a conclusiones completamente diferentes.

Desde mediados del siglo XIX han habido muchas teorías de las emociones, como la de James Lange o de Cannon-Bard, dichas teorías discrepaban unas de otras porque mientras algunos señalaban  que las emociones precedían al pensamiento racional o la cognición, otros establecen que primero viene un pensamiento, aunque fugaz, que produce la emoción al evaluarla si nos produce bienestar o no. La realidad es que es fecha que ninguna teoría está plenamente comprobada y los científicos no se ponen de acuerdo.

¡Ya quisiéramos tener un panel de control, como el de una aeronave por ejemplo, para manejar nuestras emociones! Creo que sería inclusive más sencillo. Si bien no podemos controlar totalmente las emociones (por ejemplo, no puedes bloquear totalmente las emociones que puede generar en ti una muy mala noticia), autores como Rafael Echeverría sostienen que dentro de la emocionalidad hay un espacio para la modulación o nivelación de las mismas. Yo estoy totalmente de acuerdo.

Considero que la emoción existe en tres niveles:

  1. Primer nivel: tenemos una emoción de determinada intensidad, sobre la que somos conscientes y podemos manejar a nuestra voluntad si lo deseamos.
  2. Segundo nivel: tenemos una emoción sobre la que somos conscientes pero que no podemos manejar, apagar o anular a nuestra voluntad (por ejemplo una pareja que termina su relación puede saber que está triste pero no por eso inmediatamente deja de estarlo).
  3. Tercer nivel: tenemos una emoción tan fuerte que no somos capaces ni de darnos cuenta de que tenemos una emotividad (por ejemplo el típico enfurecido que hace tantas rabietas que golpea la pared con un puñetazo, por lo general lastimándose en el proceso). No necesariamente es de duración breve. Un ejemplo puede ser una tristeza muy prolongada (depresión). Muchas personas no saben que están deprimidas. 
Los primeros niveles serían aceptables, pero es el tercer nivel del que debemos cuidarnos, es donde pueden venir las acciones viscerales de las cuales luego nos arrepentimos: el insultar a un ser querido, el hacer daño a una propiedad, el tomar una decisión mal planeada, o simplemente empezar una pelea a golpes, puede surgir a raíz de una “emoción de tercer nivel”. El estrés, si no somos conscientes de él, también puede llegar a hacernos mucho daño inclusive a un nivel físico, afectando nuestra vida diaria.

¿Te gustaría tener mejor manejo de tus emociones? “Sii…” ¡No se oye! “¡¡¡Síiiiiiiiiiiii!!!”. 

Pues déjame decirte que controlarlas puede ser sencillo pero dependiendo de tu energía personal puede ser fácil que te controles, o puede resultar en un tremendo reto.

Hay un ejercicio que me gusta mucho hacer cuando me toca estar afectado por una emoción que no quiero tener, le llamo las cuatro preguntas mágicas:

  1. ¿Cómo me siento?
  2. ¿Qué situación es la que me está causando esta emoción?
  3. ¿Está en mis manos cambiar esta situación que me afecta?
  4. ¿Ayuda a cambiar la situación el sentirme así?
Éstas cuatro preguntas recomiendo mucho que las anotes en una pequeña tarjeta (como del tamaño de una tarjeta de presentación), o que las imprimas y pegues en tu lugar de trabajo, etc. Realmente hacen maravillas porque ayudan mucho a identificar tus emociones y tratar de tomar en tus manos la propia emocionalidad y manipularla mejor. No te digo que van a desaparecer emociones al instante, pero si las hace conscientes y por lo tanto de menor duración. Muchas personas al hacerse la segunda pregunta muchas veces se dan cuenta que a veces están afectadas por nada, o afectadas por muy poco; a veces no nos damos cuenta que andamos enfadados sólo porque alguien nos hizo una mala cara en la calle, o porque había mucho tráfico camino al trabajo, o por el ciclo hormonal en el caso de las mujeres (tengo testimonios que dicen que a veces puede ser terrible).

Hacer consciente la emoción nos da espacio para hacer trazos en nuestra emocionalidad y ser más fríos en nuestro actuar. Nos ayuda a tomar mejores decisiones y a sentirnos mejor. Por lo pronto la herramienta que te dejo el día de hoy es muy poderosa y puede convertirse en excelente aliada en las artes del control emocional.

El mejor método para controlar las emociones es la meditación, digamos que meditar hace que con el tiempo amplíes tu rango de acción sobre tus emociones y tu fuerza mental y espiritual, tal como hacer pesas incrementa tu nivel de fuerza física. Pero requiere entrenamiento. Ya lo veremos de a poco más adelante. Vamos avanzando paso a paso a nuestra auténtica libertad mental… ¡a andar Libre-mente!

¡Adelante y a seguir progresando!